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Tips para San Valentin

Sobre el regalo:

Aclaremos de movida que no interesa que sepas con sobrada anticipación que el 14 de febrero es el día de los enamorados, ya que es una fija que estarás yendo a comprarle algo veinticinco minutos antes de verla, porque no hay nada más estresante que sentir la adrenalina correr por nuestras venas al ver que ya es el momento del encuentro y aún no encontramos nada respetable para obsequiar.
Por lo tanto, dado que sólo disponemos de algunos minutos para hacer la compra exacta debemos trazar un plan específico para descartar toda posibilidad de error. A saber. Descartar de movida regalar un peluche. Por más tierno que este sea, por más peludito que lo veamos, sigue siendo un maldito peluche. Cualquier mujer argentina promedio ha recibido al llegar a la edad adulta alrededor de 43 muñecos diferentes, de los cuales 5 habrán perecido en las fauces del cachorrito de turno, entre 8 y 10 se habrán perdido en alguna mudanza, y como mínimo 12 no entran en la categoría de sus preferidos y descansen arrumbados en el fondo de su placard. Muy probablemente su peluche preferido sea uno que le regaló la madrina para cuando cumplió cuatro, que le falta un ojo, tiene más roña que el guardabarros de un Citroën y tiene un nombre chulo, qué digo chulo, chulísimo, que termina con “y”. Y no hay manera de competir contra ello, ese peluche estará por siempre en su corazón. Razón por la cual jamás tendremos chances de ingresar al podio en su estante de peluches y mucho menos con uno que encontramos en el maxikiosco de la esquina.
Qué decir de las flores. Primero, si sos hombre y estás leyendo esto, de flores no entendés una goma. Es decir, tenés la habilidad suficiente para distinguir una rosa de un clavel, o un jazmín de un lavarropas con carga frontal, pero de ninguna manera podés distinguir un gladiolo de una azucena. Por lo tanto , ir a comprar flores haciéndose el pistero y creyendo que vamos a hacer un regalo inolvidable tampoco es una opción. Además es importante destacar que aumentar la cantidad no hace más bonito el regalo, simplemente lo hace más abultado e incómodo de transportar, pero definitivamente no le agrega encanto. Y para culminar con el apartado floral, destaquemos que cualquier flor que compremos 15 minutos antes de verla, probablemente carezca de aroma, lo cual reduce su encanto de manera drástica.
Ropa. Es probablemente una buena opción, pero tengamos en cuenta que la ropa oficia siempre de comodín. Estás usando un comodín al que siempre podés acudir para salir del paso, y si notan que usás un comodín para una fecha importante, cagaste. Además, si la prenda que hemos de regalar no ha pasado por la fase previa del comentario “nooo mirá que hermoso ese pantalón, me muerooo, divino!” sabremos que regalar ropa es entrar en un terreno sinuoso en el que las posibildades de hundirnos en un fango horrible son mucho mayores a la de salir airosos. Obviamente mirarán el regalo, se esforzarán por excalamar… “¡Gracias mi vidaaa, me encanta!” pero es muy probable que jamás se lo veamos puesto como otra prenda que no sea un pijama. Sólo ella sabe regalarse ropa que le guste, y vos quedás afuera. Asumilo. Y además, en última instancia, ¿qué carajo tiene que ver una remera con un enamorado?
Des-car-ta-do.
Otras opciones menos viables consisten en regalar música romántica, al pedo porque si tiene banda ancha se lo descarga ella, un libro, pero si no sos un ávido y culto lector –y convengamos que no lo sos- probablemente pifies en la elección del título y le termines regalando algo que embola en el prefacio, o una caja de bombones. Claro, bombones en pleno verano, y te vas a volver simio tratando de evitar que lleguen a destino hechos una intragable masa informe de chocolate y pasta de almendras.

Por lo tanto, no le regales nada. Nada material. Entregate a tu chica con amor sincero, que ese es el mejor regalo que puedas darle. _________________________________________________________________________

Sobre la cena:

¿Te crées muy original y querés llevar a tu chica a algún lugar top y moderno para impresionarla? Paráaa, galán. Antes que vos hubo no menos de trescientas veintisiete personas que pensaron lo mismo, y seguramente, re-ser-va-ron. Porque no son unos improvisados como vos.
Para evitar el gran disgusto de llegar todo empilchado y de la mano de tu chica al lugar y arruinar la noche cayendo en cuenta que hay una hora y media de demora para que se libere una mesa doble, tomate el trabajito de pegar un llamado como mínimo dos días antes. Si no, vas a cenar a la 1:30 de la madrugada y te vas a tener que masticar como un duque el rostro malhumorado del mozo al que lo hacés quedar hasta más tarde porque entraste a comer cerca de la hora de cierre.
Y si fuiste precavido o la providencia esa noche se encuentra de tu lado y podes sentarte a cenar tranquilo, intentá por todos los medios NO consumir alimentos que hagan de tu aliento un arma química. Evitá el ajo, las anchoas y el queso azul, que por más que se empeñen en separarlo de su primo hermano el Roquefort, sigue conteniendo una abundante cantidad de hongos. Y si son hongos no hacen falta mayores explicaciones para ilustrar lo que provocan en tus encías. Las carnes y el perejil son malas consejeras también, ya que probablemente terminen decorando algún agujerito entre tus premolares que hará de tu sonrisa un suceso digno al que escaparle durante el resto de la noche.
Lo mejor es que te pidas una ensalada de lechuga y tomate. Obvio que si vas a Palermo Soho buscalo en el apartado “Salads / Apetizers” bajo la descripción “Colchón de verdes con croutons y dijon glaceado”, que significa lechuga con pan y mostaza, por si no entendés.

Si vas a festejar el amor que sentís por tu chica, no importa si comes un pancho en la parada del 160 o si le preparaste salchichas con puré en tu casa. Tomate el momento para saborear con ella una cena, y demostrale que un placer cotidiano como una comida es en su compañía un momento mágico. _________________________________________________________________________

Sobre la previa:

Si la cena salió bien y seguís en plan ganador, la fija es ir a por unos tragos, o drinks si seguís por la zona de Palermo. ¿Y vos creés por ventura que va a ser distinto que en la cena? Lugar al que vayas lugar en que se van a tener que conformar con 23cm de barra, porque no hay mesa ni asiento disponible, y estar parado como en un vagón del ex - Roca en hora pico, no es muy romántico que digamos.
Además, si le regalaste algo medio flojo y tuvieron que esperar en la puerta del restó, a esta altura tu chica debe tener la carótida inflada como el gordo de Michelín. Por más onda que intente ponerle para no hacerte sentir mal, sabé que estás caminando por la cuerda floja. Si la mirás a los ojos y podés notar su resignación, pero todavía está ahí poniéndole el pecho a la situación, casate macho, es la mujer de tu vida. Te banca en todas. Aprovechá ahora y pedile matrimonio. Claro que con toda la gente que los está empujando y gritando a tu alrededor uno de los momentos más lindos de su vida corre grave peligro de perder romanticismo. Tal vez lo mejor sea esperar un poco y pilotearla hasta que llegue el momento de dirigirse al último lugar de la noche.

Para pasarla así, mejor quedate en casa y descorchá un buen vino, y brindá con ella por haberla encontrado. _________________________________________________________________________

Sobre el resto de la noche:

Y toda noche de enamorados ha de culminar en un lecho, embriagados por la furia de la pasión. Pero para llegar a este hermoso momento en donde el amor se consuma en intrincados laberintos carnales, es necesario que el ambiente sea propicio.
Si no disponen de un lugar a dónde dirigirse y la opción es un telo, tené en cuenta que no vas a conseguir lugar a menos que acampes 3 días antes en la puerta del lugar. Primero, es un bajonazo caer en un telo y tener que esperar entre 8 parejas en el hall que disimuladamente cruzan miradas inquisidoras y desafiantes a sabiendas que todas están desesperadas por una habitación. Además, tratá de evitar que tu chica note que después de 45 minutos ahí parados ya te conformás con el rincón detrás de la maceta y dos almohadones. Si caíste en esa situación, lo mejor es llevar varios temas de conversación previamente estudiados para distraerla y que no note la desgracia a la que está siendo sometida.
Y la situación puede ponerse aún peor, cuando se desocupa la habitación, es tu turno y el conserje te dice con la mejor cara de póker “Se desocupó la suite con hidro y TV flat. Es hasta las 12 y no incluye desayuno, Ciento sesenta y cinco pesos”. La gota más gorda que te cae en ese momento por la frente tiene el tamaño de un cascarudo entrerriano porque sos plenamente conciente de que te están estafando como el más zapato y te están haciendo pagar centavo tras centavo el hecho de que ellos tienen el lugar que tanto necesitás. Y qué le vas a hacer, es tu chica, y San Valentín es un día al año, y encima pobrecita se produjo para vos y se puso tacos, y tiene los pies como morcilla vasca… no te queda otra que meter la mano resignado en el bolsillo trasero del jean en busca del dinero que tan vil y descaradamente te están sustrayendo –encima- de manera totalmente legal.
La opción es más llevadera si tenés un lugar donde ir, pero procurá por favor sacar de arriba de la cama toda la ropa interior sucia que dejaste tirada en la semana, cambiar las sábanas por unas limpias dentro de lo posible (o unas suficientemente aireadas), y fundamentalmente no abuses del aire acondicionado, porque el frío encoje.

Tal vez sea mejor aprovechar cualquier otra noche del año para sorprenderla con una hermosa velada de amor, que además de lunes a viernes sale más barato y conseguís descuento. _________________________________________________________________________

Por esto y muchas otras razones es que Odiamos San Valentín. Unite a la causa y amá a quien ames por lo que dice tu corazón y no por los macabros designios de un calendario marketinero.

Fuente: http://www.odiosanvalentin.com

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